Generalmente escribo para compartir experiencias y darles un toque de humor. Pero en este instante lo único que necesito es hacer catarsis y dadas las razones que pronto explayaré, entenderán por qué este es el mejor medio.
¡Mi suegro esta en casa!
Nada grave y sin motivos para el 99% de las personas. Generalmente las mujeres sufren la suegra, y no al suegro. Lamentablemente yo no conocí a la mía, y mi suegro tomó su rol en la famosa y caricaturada relación nuera-suegra.
Pero gracias a la educación que me dieron desde chica (ma, lo reconozco públicamente) hay ciertas actitudes que no entran dentro de mi parámetro de conducta. Y si, puedo ser extremadamente estructurada en este aspecto, pero para mí es simplemente "respeto por la casa ajena y sus habitantes". Cosas que yo jamás haría en las casas de mis papás, cosas que jamás hago con mi marido, mi querido suegro las hace conmigo. Y eso potencia notablemente mi dolor de ciática. Pensaba que lo había superado gracias a la paz interior del reiki y la meditación, pero no había tenido en cuenta el petit detalle que mi suegro estaba viniendo a casa en horarios en los que yo no estaba. Hoy llegué y ya estaba y mi teoría se fue al tacho.
Qué es lo que tanto me ofuzca en esta hora y media que estamos juntos?
- Usar el teléfono sin pedir permiso. Así llame al 0800, no sabe si estamos esperando una llamada o necesitamos usarlo, antes que esté 20 minutos esperando que lo atienda.
- Enterarme que se queda a cenar, cuando se lo comenta a alguien más por teléfono.
- Cambiar el canal de la televisión en cuanto me levanté del sillón, porque necesita saber si jugó Boca.
- Darme cuenta mientras escribo esto, que su objetivo principal era poner TyC Sport.
- Hacerle ruidos raros a la gata, creyendo que eso la entretiene, en lugar de notar que son ruidos que hacen los gatos cuando pelean y ella está a punto de saltarle encima.
De todas maneras, reconozco que la cosa fue mejorando a través del tiempo. Ya no intenta hacerme cambiar de suavizante para la ropa de prepo, trayéndome 2 litros del que él considera es el mejor. Tampoco siguió insistiéndome con comer los tomates sin semillas o evitar el repollo colorado y los calditos de sopa. Ahora ya se da cuenta, que tipo 22:30 hs en día de semana, es una buena hora para irse en lugar de las 23:30, a riesgo de que nadie le baje a abrir.
Pero bueno, el combo marido-suegro ya estaba armado, y tuve que comprarlo como cajita feliz.




